Masacre en los jardines


Que hablen, que hablen.

Reproducimos íntegramente el artículo publicado en el suplemento ABCD de las artes y las letras de este sábado, firmado por Aurora Viña, la misma que incluyó a un amigo nuestro en la generación Nocilla y provocó graves desmanes entre su familia, su panadero y el hombre que le guarda la caballa en el mercado. Sólo una apostilla: nuestro abuelo (un hombre de bigote blanco que tenía un arte indescriptible para comer queso y vino con nobleza) decía que lo único que no se puede ser en este mundo es inocente. Investigue sobre el discurso dominante, doña Aurora, que lo tiene usted –y nosotros— hasta en la sopa.

 

LECTORES

Por Aurora Viña

 

Decía Ernst Robert Curtius que el desconocimiento del texto y la mala lectura pueden dar origen a acciones funestas. Afirmación difícil de entender si se ignora el memorable capítulo que hace 60 años dedicó al libro como símbolo en Literatura europea y Edad Media latina. Generaciones de romanistas, incluidos los marxistas de Granada, han bebido de aquellas páginas. Los blogueros, no. Lástima.

 

Los estudios de literatura han desaparecido de las librerías, pero la afición a la crítica literaria inunda la red, y hasta ha habido tiempo para la amargura. El 12 de agosto de 2007 alguien escribió la última entrada de Letras enredadas en ausencia del autor: «Pedro de Miguel -Peter para sus muchos amigos- ha fallecido este domingo por la mañana en Pamplona».

 

Cientos, miles de blogs, que llevan nombres con reminiscencias eruditas o que anuncian la mera condición de lector que se da a sí mismo el interfecto, comentan, glosan y hablan de libros. Un fenómeno que forma parte de otro más general: «Ya no hay criterios, señor Zuckerman, sino sólo opiniones», dice un personaje de Philip Roth en La mancha humana.

 

Y, sin embargo, las cosas empezaron bien. Hace años que Alejandro Gándara abrió El Escorpión, un blog venenoso que destila inteligencia, conocimientos y picaduras mortales. Se necesita talento para escribir diariamente sobre literatura con criterio y buenas razones, así que la trivialidad resulta más asequible. Lector ileso se define a sí mismo como «escritor, consumista y fetichista» -cumple a rajatabla- y Paul Viejo redacta tiernos comentarios para Coffee & Garamond: «Si he recibido una alegría literaria esta temporada, sin duda, es comprobar que Ana Rossetti ha vuelto a escribir y publicar poesía». Es sabido que el abuso del azúcar provoca ceguera y trastornos del lenguaje.

 

También los profesores se han decidido por los blogs a falta de estudiantes que compren sus libros. La nave de los locos, de Fernando Valls, trata de literatura española contemporánea con especial dedicación a los microrrelatos -con Luis Mateo Díez y José María Merino de estandartes- y algunos excursos deportivos. Valls opina con prudencia y sensatez.

 

De cuentos habla asimismo Masacre en los jardines, un blog colectivo que nació en septiembre de 2007 «para atender una pasión natural y desoída, un incendio de proporciones invisibles, un margen vivo en el discurso dominante». Empieza a intrigarme esto del discurso dominante, del que se habla a todas horas y que sigo sin saber en qué consiste, aunque lo doy por bueno si me aseguran que la canalla opresora prescinde de la verborrea. Por fortuna, Masacre en los jardines, irregular como todos los trabajos en grupo -lo que vale para La tormenta en un vaso-, ha terminado por ser un blog aceptable.

 

Pero de vez en cuando la perla brilla en el desmesurado muladar de la blogosfera, y tras un nombre tan anodino como Lector mal-herido se asiste a un auténtico festín de irreverencias literarias. Jocoso, deslenguado, rotundo, arbitrario, ingenioso y estimulante, justifica por sí solo la existencia de lectores compulsivos que abren blog en la red, y hasta crea un nuevo género imposible de trasladar a otro formato.

 

El padre de la cosa, que tiene gustos similares a los del novelista Alberto Olmos, fustiga a Pessoa, Dostoievski, Borges, Sábato, Proust y Javier Marías, entre otros, y elogia apenas a media docena de autores, como Sloterdijk, Graham Greene y Umbral. «Soy incapaz de comprender la importancia de nuestra literatura dentro de tu blog», le dice un supuesto lector. Todo lo contrario, se entiende muy bien: «A los autores que te deslumbran hay que aniquilarlos: leerlo todo hasta que encuentres su libro débil; si no tienen libro débil, sólo quedará llorar».

 

Sócrates desconfiaba de la escritura. Las palabras escritas -le argumentaba a Fedro- están ante nosotros como si tuvieran vida, pero si se les pregunta algo responden con el más altivo de los silencios. Por eso, y porque hemos convertido el libro en símbolo, el sabio Curtius advirtió sobre las consecuencias de la mala lectura. Sin que haya que excluir esta.

 

COFEE & GARAMOND: http://paulviejo.com/

EL ESCORPIÓN: http://www.elmundo.es/elmundo/escorpion.html

LA NAVE DE LOS LOCOS: http://nalocos.blogspot.com/

LA TORMENTA EN UN VASO: http://www.latormentaenunvaso.blogspot.com/

LECTOR ILESO: http://ileso.bookaffinity.com/

LECTOR MAL-HERIDO: http://lector-malherido.blogspot.com/

LETRAS ENREDADAS: http://www.bestiario.com/letras/

MASACRE EN LOS JARDINES: http://masacreenlosjardines.wordpress.com/

 



Fernando Valls recomienda “Todos los cuentos”, de Cristina Fernández Cubas
septiembre 28, 2008, 12:51 pm
Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: , , ,

 

En este volumen, que aparecerá en octubre en la editorial Tusquets, se recogen todos los cuentos que la autora había incluido en los cinco libros que ha publicado, de Mi hermana Elba (1980) a Parientes pobres del diablo (2006), con una propina extraordinaria: la continuación del cuento que Poe dejó sólo empezado, “El faro”. Pero lo extraordinario, en esta ocasión, es el modo en que la autora, partiendo de una historia apenas esbozada, acaba asumiéndola como propia, sin subvertir ni el estilo ni las propuestas estéticas del escritor norteamericano, trasformándola y enriqueciéndola, hasta sacarle el máximo partido posible.

 

Como decía,  el lector se va a encontrar además con cuentos tan logrados como “Lúnula y Violeta”, “La ventana del jardín”, “Mi hermana Elba”, “El reloj de Bagdad”, “Los altillos de Brumal”, “La noche de Jezabel”, “Helicón”, “El ángulo del horror”, “Mundo”, “La mujer de verde”, “Ausencia” y bastantes más. Todos estos relatos, en suma, aparecen plagados de situaciones inquietantes, de vueltas de tuerca y sueños convulsos que a veces se convierten en pesadillas. Y en esos mundos de límites imprecisos, varias son las fuentes de inquietud: entre otras, la visión de la realidad desde perspectivas insólitas; el trastocamiento del tiempo y del espacio; la fatalidad; el viaje (o el desplazamiento) iniciático; pero también los espacios cerrados; el conflicto entre lo inexplicable y la razón; la otredad; los silencios tensos y agobiantes; las obsesiones y la duda sobre la identidad.  

Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y director de la colección Reloj de arena de la editorial Menoscuarto. En otoño aparecerá, en Páginas de espuma, su libro Soplando vidrio y otros estudios sobre el microrrelato español.




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