Archivado en: Reflexiones, Se hace saber, lee esto mamá | Etiquetas: crítica, Cuento, Relato
Después de dos años de trabajo, este blog cierra sus puertas. Ha sido un placer viajar por esta interestatal del cuento con ustedes. Esperamos habernos acercado, aunque sea de manera exigua, a esa crítica posible donde dar voz a este género que tantas alegrías y disgustos nos da. Pueden suponer que las razones del cierre son numerosas, y que se parecen a una de esas escenas del cine donde un personaje muy cursi decide la razón de su amor con una lista de motivos a favor y en contra. Han ganado los que están en contra.
1. Estamos muy, muy cansados. Apenas disponemos de horas y colaboradores para poder hacer esas reseñas que tanto les gustan. Se necesita tiempo para pensar la reseña, para interiorizarla, para releer y someter nuestros prejuicios a la sosa cáustica, reformular y sembrar. Una crítica debería nacer varias veces en la cabeza del crítico antes de ser escrita.
2. Estamos cansados de esas decenas de blogs de literatura que se crean única y exclusivamente para que sus dueños reciban libros gratis, mediante favores que, en apariencia, no suponen nada, pero nos resultan desagradables. Fíjense que sólo hace falta un pago, generoso y muy cuestionable éticamente. Muchas veces el crítico ni siquiera comparte el discurso que se ve obligado a emitir para recompensar ese libro que, amablemente, la editorial le ha enviado a su casa. “Me gusta el libro de fulanito porque sus cuentos son muy entretenidos y están contados in media res”. La crítica es un estado mental, y no una manera de ahorrarse la pasta o hacerle mimitos al editor con el que quieres publicar.
3. Estamos cansados de la perversión y del estado de crítica aplaciente que se ha instalado en el cuento (no es que en otros círculos sea diferente, claro). Creemos que ese supuesto movimiento de camaradería de los cuentistas a favor de nuestra visibilidad en el mercado y ante los lectores, ha derivado en un mirar hacia otro lado, en callar y no decir lo que se piensa sobre lo publicado, y en según qué casos, en lubricar el culo de los demás.
4. Estamos cansados de leer boutades. ¿Cómo es posible que deseemos un cuento futuro (y visibilidad, y respeto, y todo eso que precisa el género para no pasarnos todo el día llorando) si apenas existe un porcentaje de crítica negativa sobre lo que se publica? ¿Es que se creen ustedes que, de los noventa libros de cuentos de autores españoles que se publican al año, hay un porcentaje alto de libros legibles, decentes, o incluso buenos? No se engañen, no lo hay, aunque el estado crítico del género apunte lo contrario.
5. Estamos cansados de vernos obligados a escoger libros de calidad (aunque siempre les saquemos alguna puntilla) para hacer críticas positivas y no perturbar el mal en calma. Nunca quisimos ser (sólo) una página de recomendaciones literarias, pero por desgracia nos hemos convertido en eso. Es evidente que no podemos hablar claro, y no ya realizar una reseña a la contra, sino simplemente valorar un libro en su justa medida y aportar argumentos de peso por los que cuestionarlo. Ya saben, pagaríamos un precio. O bien hay gente que nos retiraría la palabra, o se estrecharían los círculos y notaríamos las miradas reprobatorias. Es probable que sucediera todo al mismo tiempo. Qué quieren, deseamos vivir tranquilos. Admitimos nuestra cobardía.
Conste en acta que nosotros no hemos apuntado con el dedo a nadie. Nuestro ánimo únicamente va hacia el retrato de un estado de las cosas bastante preocupante. Puesto que con este tipo de artículos que radiografían algo en concreto siempre hay alguien que se sentirá ofendido innecesariamente, en este artículo de despedida no se admitirán comentarios, y todas las cuestiones, quejas e imprecaciones se dirimirán en el correo del blog, que ya saben ustedes cuál es y quién lo lleva:
testigosoculares@gmail.com
Cuídense.