Masacre en los jardines


Lento aprendizaje

ÓRBITA

Miguel Serrano Larraz

Candaya, 2009

I

En el prólogo de este libro de cuentos, el interesante debut literario del zaragozano Miguel Serrano Larraz, Manuel Vilas habla de un Kafka ajustado al siglo XXI. Tal afirmación tiene algo de trampa o de descuido: es Don DeLillo ese kafka ajustado a la contemporaneidad y sería él pues el mayor referente kafkiano. Hay en Ratner’s Star, historia de obsesión numérica que pronto deviene descubrimiento de inteligencia más allá del o humano, la clave de DeLillo, el escritor que lee a Kafka siempre después de Walter Benjamin y encuentra en los métodos científicos un orden inesperado y profundo a todo cuanto le rodea y que llegaría a clásicos de la comedia paranoide postkafkiana como la perfecta Ruido de Fondo, un cuento de horror humano en el que el matrimonio, el nazismo y el poderío nuclear de una nación construyen el paisaje de nuestra postmodernidad.

DeLillo releva a Kafka y también sirve para entender gran parte de la importancia del autor en la literatura reciente: su lenguaje perfecto y todavía insuperado para captar el terror, el misterio de lo humano y de aquellos lugares a los que todavía no ha accedido. Serrano Larraz no es tanto como un continuador de la kafkiana propuesta e iniciada por DeLillo como un kafkiano mucho más histérico que obsesivo, más aterrorizado que puramente paranoide. En “Y así sucesivamente” el descubrimiento de Dios se hace a través de las matrículas, pero no invocando a la posibilidad de encontrar un significado o una verdad en el método científico, sino usando la mera confusión y poniendo en evidencia al narrador.

“Hay quien piensa que el universo es aleatorio. Hay quien piensa que el universo es arbitrario. Hay quien piensa que el universo es caótico. Yo voy a morir, porque encontré un orden al universo, una clave, en las matrículas de los coches de mi pueblo”

Lo sugerente del asunto es que Serrano Larraz no convierte el relato en una parodia o en una comedia ya con un punto existencialista, sino que mantiene el tono de confusión desde una seriedad casi profunda. El humor transita desde una paranoia creíble, verosímil, desde una ironía casi imperceptible, desde un tono que convierte la confusión en un equívoco inocente de su protagonista.

II

Manny Farber ha explicado el problema del arte moderno en Negative Space, aquí traducido por José Luis Guarner bajo el título de Arte elefante contra Arte termita, de paso el mejor y más significativo ensayo del libro y el que mejor recoge el pensamiento de Farber, un crítico de arte antes que un cinéfilo, un pintor antes que un ávido académico y teórico. Farber insiste que vivimos en una época excesiva de obras maestras y que el Arte Termita, el que no se dirige a ningún lugar concreto, es la opción no ya coherente, sino superior, porque está liberada de muchas de las convenciones.

Uno se siente tentado de leer este debut de Miguel Serrano Larraz como un ejemplar menor, pero absolutamente prometedor, de Arte Termita. El único ejemplar cercano sería el del chileno Alejandro Zambra, cuyas novelas-bónsai le han convertido en un continuador nada previsible de Proust. Bien, pues Serrano Larraz se propone lo mismo y propone esquivar la tentación de escribir Arte Elefante, lo que Farber calificó de sobreproducción de obras maestras.

Hay relatos donde la ironía mundana de Serrano Larraz parece enterrar el patetismo de sus personajes, como en ‘Zaragoza, a 8 de Noviembre de 2002 (Segundo premio)’, demasiado veloz para atenuar el patetismo de su narrador y demasiado sintéticio para recalar en un relato que mucho tiene en común con el juego de Roberto Bolaño con la escritura, pero siempre desde una perspectiva sumergida, sin toda visceralidad que Bolaño aplicó a sus mejores relatos, ni tampoco la fiera ironía del Bolaño de La literatura nazi en América que da origen a Estrella Distante.

Y la influencia de Bolaño es latente, como señala con habilidad el prologuista. Pero en el relato, la excusa de la parodia a costa de Bryce Echenique empaña (y a ratos entristece) cualquier atisbo de contar una historia cercana de una esquizofrenia peculiar o de describir un estado de ensimismamiento que si logra con asombrosa fluidez en ‘Últimas señales’.

III

Órbita no es un debut literario de gran magnitud, uno destinado a ocupar los grandes titulares de las revistas especializadas o de los mejores reseñistas de los suplementos culturales. Esto no se debe a la miopía de estos, puesto que tanto Vicente Luis Mora como Antonio J. Rodríguez han escrito astutas observaciones sobre el libro.

Se debe al carácter de Serrano Larraz de forjar un libro de cuentos absolutamente honesto, desde una falta de ambiciones que no se desvela nada reprochable cuando el autor es capaz de deslumbrar en territorios que el lector no espera. Serrano Larraz escribe tras los pasos de Bolaño, Kafka, DeLillo y Benjamin, aunque no siempre los iguale, pero desde una voz propia, desde la afonía de una ciudad prosaica como Zaragoza, desde el gesto de la perplejidad que puede conceder cierta perspectiva científica, y desde la voluntad de despojarse del lenguaje, de despojarlo incluso del relato y regresar a ese terreno misterioso, gravitante sobre el cual se construyen algunos de los mejores hallazgos de Kafka.

‘Últimas señales’ no termina. El final es una elipsis, una interrupción constante en todo el relato. Alcanza gestos de una poética casi personal, nunca desde la melancolía sino desde la voluntariosa afonía de sus personajes, de las emociones de los mismos:

“También la tarta, más de media tarta, ha quedado en la nevera, sin tocar. Eso los padres tampoco pueden entenderlo, tendrán que tirarla a la basura en un par de días. Había unas letras de chocolate que decían:

FELIZ

ANIVERSARIO

Pero ya no más, ahora hay una L y una R al borde del abismo, y de ahí para la derecha todo ha desaparecido, se lo ha tragado el paso del tiempo, se lo han comido entre los cuatro

FEL  en el centro de la nevera

ANIVER   desplomándose”

El mejor relato del libro es el que le da título. Es un relato escrito con una sinceridad que conduce a cierta autobiografía, pero también que desvela la extraña precisión de su autor para crear una historia de desencuentros científicos que son desvelos metafísicos. Justamente como el primer DeLillo, pero con una ingenuidad mayor, con un lenguaje todavía menos afectado y obsesionado.

“Pensaba: no quiero morirme nunca, no quiero que nadie se muera nunca, no quiero saber qué cosa es la muerte.

Pensaba: todavía no he hecho nada en mi vida que merezca la pena.“

Es ahí cuando Serrano Larraz brilla más. Hay en el libro relatos románticos carentes de interés, entre Cortázar y homenajes, más o menos velados, a cierto Ginsberg y Kerouac, filtrados siempre por viejos temas de rock y hay mucha ironía en las referencias pop y en las literarias, con pequeñas disputas y vicios que sirven para destacar el frenesí adolescente de sus protagonistas. Pero también hay un autor interesante, con un lenguaje extrañado y en busca del despojamiento, sin dirigirse a ningún lugar, pero consiguiendo captar lo sublime mediante un estilo que busca desnudarse continuamente y llegar a Kafka desde una perspectiva contemporánea, sin imposturas.

No queda claro si Serrano Larraz accederá a Kafka desde lo que (d)escribió David Foster Wallace, desde una comicidad sutil y anti-sutil a la vez y una persectiva sólo parcialmente actual, o se inclinara por ser una versión anómala de la fructífera y olvidada primera etapa de DeLillo, pero parece evidente que estamos ante un talento al que leer.

Por PABLO MUÑOZ (AKA ALVY SINGER)


5 comentarios por mucho
Deja un comentario

¿Pero el libro está bien o no?

Comment por Juan Carlos Márquez

Está bien, Juan Carlos.

A otros se le ha dado más por menos.
Hay buenos cuentos. Al final lo que se busca es eso, ¿no? (¿O no era eso? Ya me lío…)
P.

Comment por Paul Viejo

Bueno, aunque cada uno utilice su “sota-caballo-rey” particular, más o menos estamos todos de acuerdo en lo fundamental.

Firmado: el hombre sin astucia.

Comment por Sergi Bellver

¡Acabo de leer su reseña! Jajajjajajaa no me sea, no me sea.

Juan Carlos: está bien, pero no debe leerse como el último hype (con todos mis respetos para el encomiable trabajo de Candaya, pero…).

Comment por Alvy Singer

Gracias, chicos, lo leeré entonces este verano.

Comment por Juan Carlos Márquez




Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>