Masacre en los jardines


Nosotros, todos nosotros quisiéramos ser un escritor como Víctor García Antón

 


Confesaba un reputado editor -cuyo nombre obviaré por la confidencia- que su editorial sólo publica libros de cuentos, cuando:

 

a).- la colección reúne dos relatos antológicos (para posteriores antologías del género),

b).- a los que se vinculan otros cinco relatos excelentes (que el lector fiel recuerda con devoción),

c).- que se suman a tres o cuatro muy buenos relatos (que le dan unidad al libro),

d).- que se alzan por encima de uno o dos relatos tan sólo buenos (que son los que los críticos nombran al final para que su sesuda reseña no parezca una felación al autor).

 

Pues bien. Nosotros, todos nosotros, el segundo -y esperado- libro de cuentos de Víctor García Antón (Teruel, 1967) cumple muchos de estos axiomas. Si no, relean -como yo- esta colección de relatos y luego me comentan en petit comité. Además, García Antón, con este reciente libro, comienza a mostrarnos algo sustancial en su obra: su obsesión, ese tema que lo define como escritor, que no es otra que la IMPOSIBILIDAD, esa otra cara del deseo. O como él mismo lo definía en una entrevista de hace dos años: “Cuando empezamos a escribir estamos muy preocupados con encontrar nuestros temas, nuestro estilo, nuestra voz”. Creo que, con éste, su segundo parto, García Antón, ha encontrado esa voz.

 

Dicho esto, abordo el libro. Y me es difícil hablar de Nosotros, todos nosotros, porque en el prólogo del gran maestro cuentista Medardo Fraile está dicho todo. No hay forma de eludir las palabras de Fraile cuando dice que está tan bien escrito que, por eso, es tan verdadero. Leyendo estas palabras liminares de Fraile, a uno se le queda cara de cacatúa cuando intenta mejorarlas o tan sólo emularlas.

 

Nosotros, todos nosotros es una decena de cuentos en las que el autor turolense camina por senderos más simbólicos que su anterior colección. En Amor del bueno (Premio Caja España, 2004) García Antón ficcionaba historias de amor bajo una estructura claramente monzoniana: Quim Monzó ponía el marco y García Antón pintaba el lienzo. Eran, aquéllos, relatos tiernos, absurdos, cargados de lirismo, pero que siempre mantenían latente la eterna guerra de sexos bajo el epicentro del deseo. García Antón, en Amor del bueno, plasmaba que entre hombres y mujeres enamorados el único obstáculo es el TIEMPO: ellas quieren ahora; y ellos, tal vez, después.

 

En su nuevo libro Nosotros, todos nosotros, el Deseo sigue ahí, pero los obstáculos son otros. Si somos lo que deseamos, también somos lo que nos impiden SER -quizás por ese motivo el título del libro se conjuga en primera persona del plural-. Ahora, las barreras son la autoridad, la muerte, la ambición, la falta de reconocimiento; y, sobre todo, en ciertos relatos, emerge el PADRE, algo tan freudiano. Lean, si no, el microcuento Canasta.

 

Si en Amor del Bueno, García Antón estaba ya experimentando relatos de voz, como La mujer que viene a cenar esta noche, por ejemplo, en Nosotros, todos… ha dejado de experimentar y, con esta su manera de narrar, se lanza al vacío, donde lo importante no es quién -o qué se dice-, sino CÓMO SE DICE.

 

El escritor turolense es honesto en este sentido. Él forma parte del grupo surrealista La llave de los campos. Él también participa de los 22 dogmas en torno al cuento breve que dicho colectivo enuncia. Cito uno de ellos: “La escritura de un cuento deberá transparentar sus influencias”. De la primera página a la última, García Antón muestra su honestidad: nombra a Samuel Beckett y a Thomas Bernhard. Del primero, filtra lo simbólico de su escritura; del segundo, la digresión como arte de contar historias. De ahí que Nosotros, todos... sea un libro de voz en el que cada historia la podemos interpretar desde un punto de vista subjetivo, en que cada lector codifica el mensaje a su manera, participando, haciéndola suya.

 

Así, encontramos relatos como El gobierno del solar -para mí el mejor de la colección, junto con Un tigre de Bengala-, donde un operario con chaleco reflectante se ocupa de abrir las puertas a los camiones que vuelcan tierra en los cimientos de un solar. La autoridad a la que estamos sometidos por imperativo laboral se simboliza en este relato como algo absurdo y reprochable. También leeremos, como digo, Un tigre de Bengala, como el cuento en el que su protagoniza intenta practicar para convertirse en ese animal tan idolatrado: ¿es el deseo de ser tigre de Bengala, el deseo de ser un gran escritor? Cada uno que lo interprete a su manera. Pero, además, divisamos relatos tan descarnados como Últimas palabras a mi padre, la historia de angustia de un hijo que teme que los funcionarios de un cementerio se equivoquen a la hora de grabar el deseado epitafio en la lápida del progenitor fallecido. O La estela de las mujeres, quizás el relato más cercano a Amor del Bueno.

 

Y así podría seguir hasta reseñar cada uno de estos diez cuentos -quizás el primero es el menos certero, por su temática intimista y por su ubicación, abriendo el libro-. En estos relatos dominan las sinécdoques, que les imprimen una fuerte carga simbólica, el surrealismo le da un toque onírico y la lírica de las metáforas de cada línea nos regalan costuras poéticas y sensoriales de las que nunca debería adolecer un buen cuento.

 

Es una pena que este libro de García Antón no se encarame entre los libros más vendidos, que no se coloque junto a los pijamas de rayas, las sombras del viento o los pilares de la tierra. Es una pena que la editorial que lo publica no le de más visibilidad o que García Antón no hubiera tenido paciencia para dar el salto hacia mejores posiciones en los anaqueles de las librerías (¿lineales los llaman las editoriales medianas?) Pero, claro, como dice un reputado escritor, los libros no son para comprarlos, sino para leerlos.

 

Yo estoy seguro que Nosotros, todos nosotros se convertirá en una colección de cuentos que pasará de mano en mano, del que hablará gracias al boca boca. Éste es un libro -y esto lo digo sin temor a equivocarme- que se convertirá en un título de culto para futuros cuentistas que merodeen los caminos simbolistas. Será como un objeto de fetiche, una colección con la que cabalgar hacia nuevos territorios literarios, un título que debería estar, por ello, en todas las alforjas. Nosotros, todos nosotros es, en definitiva, el libro que todos quisiéramos escribir, como así lo ha escrito Víctor García Antón.

 

NOSOTROS, TODOS NOSOTROS

Víctor García Antón

Gens, 2008

 

David González Torres (Santa Cruz de Tenerife, 1970) es periodista y escritor -inédito, si descontamos ciertas antologías-. Reside en Madrid desde 1998 y es fundador y director de la revista de curiosidad literaria Aviondepapel.com desde 2000 y del cuaderno de bitácora o blog literario El Hueco del Viernes desde 2007. Ahora mismo tiene marcado en su calendario de 2008 el lanzamiento de una televisión literaria on line. Entre sus escasos galardones, recibió el Premio Comunicación 2004 de la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid por el CD Multimedia PROYECTO CORTÁZAR, UN VIAJE LITERACTIVO, proyecto on line que aún está vivo en la Red.

 


10 comentarios por mucho
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Magnífica reseña. Tenía el libro “en la cola” de la estantería, pero acabo de pasarlo a la mesita de noche tras leer lo que dices de él. Empezaré a leerlo después del de Jon Bilbao.

Amor del bueno me encantó. La historia de Diluns, la de “no, que la vaca nos mira”… Me parece un precioso libro de relatos. Espero que este nuevo me guste aún más.

Saludos.

comentario por Marta

Excelente reseña, David, poco o nada puede añadirse a tus palabras. Yo voy a optar por el nada.

comentario por Juan Carlos Márquez

Espero disfrutar del libro lo mismo que he disfrutado de esta reseña.
Hoy, la presentación del libro en Madrid a las 19 horas en el salón de actos de la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina, en el complejo El Águila, de la calle Ramírez de Prado, número 3.
Si puedo, no me lo pierdo.

comentario por Esteban Gutiérrez

Estupenda reseña, David, de veras.

¿Y ahora qué digo yo, esta tarde?

Sólo hago una apostilla, referente a esta parte (la que de refilón me concierne, pues no es “mi” editorial, ni mi proyecto personal, pero colaboro en ella con toda la lealtad del mundo):

“Es una pena que la editorial que lo publica no le de más visibilidad o que García Antón no hubiera tenido paciencia para dar el salto hacia mejores posiciones en los anaqueles de las librerías (¿lineales los llaman las editoriales medianas?).”

Bellver el editor estará siempre orgulloso de haber publicado ese libro. Sergi el amigo, y bien lo sabe Víctor, lo primero que le dijo fue que llamara a otras puertas mejor barnizadas, pero el autor insistió, después de un intento con un reputadísimo editor miope de una conocidísima editorial que no mostró demasiado interés, en un error comercial, incluso, pero sobre todo en un desmán literario. Bellver, ese tipo que colabora con Gens ediciones y hace todo lo que puede, sabe que ni siquiera Víctor quisiera pelearse un sitio en las mesas de novedades, nuestro decir, el suyo y el de todos nosotros, es otro.

Por eso quédense con lo que también apostilla David en su comentario: “Pero, claro, como dice un reputado escritor, los libros no son para comprarlos, sino para leerlos.”

Os espero a todos, con lluvia si hace falta, para poner a prueba vuestro deseo.

comentario por Sergi Bellver

Me sumo a los parabienes, David. Aunque yo, a diferencia de Juan Carlos, opté a mi vez por algo y he escrito una reseña en “El clavo en la pared”.

Saludos

comentario por Jesús Ortega

También a mí me pareció una reseña estupenda.

No hace mucho descubrí a Víctor García Antón gracias a Sergi, que me brindó la ocasión de leer Amor del bueno. Debo admitir que es uno de los libros más deliciosos que he leído en los últimos tiempos. Desde entonces, andaba ansioso por conocer algo nuevo de Víctor García Antón, la publicación de su nuevo libro es una noticia muy grata para mí. Lástima que aquí en Sevilla no resulte sencillo conseguirlo. Tendré que encargarlo en alguna librería o esperar hasta que me dé una vuelta por la capital del reino.

Por cierto, cómo os envidio en ocasiones como ésta a los de la capital, que estaréis todos disfrutando de la presentación del libro.

Saludos.

comentario por El viajero solitario

Disfruté leyendo Amor del bueno, así que tengo muchas ganas de leer este Nosotros. Si le sumamos esta reseña, el deseo se hace aún mayor. Creo que dentro de poco les voy a enviar un e-mail suculento a los de Tres Rosas Amarillas.

comentario por Cable_hogue

Magnífica reseña de David para uno de los mejores libros de cuentos que he leído en los últimos años. García Antón es un cuentista enorme. (J.J. Murillo)

Por cierto, la revista El sofá rojo se inaugura con un relato inédito de Esteban Gutiérrez Gómez, autores de El laberinto de Noé.

comentario por El sofá rojo

He escuchado mucho hablar de García Antón, a quien desafortunadamente no he leido, y gracias a tu excelente reseña mucho más es mi deseo de hacerlo. Pero aquí en México no he podido hallar sus libros, aunque me han prometido traérmelos y en cuanto esto suceda, podré dar una opinión sobre su obra.
Saludos
Magda

comentario por Apostillas literarias

A riesgo de que me digan que hago publicidad (cuando defiendo el libro de Víctor y el derecho de los lectores a hacerse con él, y cuando tanto si vende 100 como 10.000 yo no veo un euro extra), cualquier lector mexicano tiene tres maneras de hacerte con esos cuentos, Magda:

- Haciendo un pedido en Tres rosas amarillas u otras librerías con servicio de venta por Internet/correo.

- Solicitando el libro con su ISBN a través de Publidisa Mexicana (ver su web), que está haciendo las veces de distribuidor en México (ya hay varios títulos en librerías mexicanas —del DF, sobre todo
—, entre ellos el de Ana, ya sabes).

- A través de Read On Time y, muy pronto, a través de Amazon.

Esto iba para todos los posibles lectores en México y otros países.

Pero si me mandas un correo privado, Magda, como crítica y voz autorizada, tendré mucho gusto en encontrar la manera de mandarte yo mismo algún ejemplar.

comentario por Sergi Bellver




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