Masacre en los jardines


Carlos Salem recomienda “Final de juego”, de Julio Cortázar
Agosto 31, 2008, 11:54 pm
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En la actualidad se puede conseguir en la edición de bolsillo de Punto de Lectura, en la colección que sacó Alfaguara en 2004, coincidiendo con el 20 aniversario de su muerte, o  integrado en colecciones de Cuentos Completos de Cortázar. Lo leí cuando tenía 14 años y me jodió la vida. Por suerte, creo. Cuentos como “La noche boca arriba” me envenenaron  con la convicción de que había otras formas de narrar. Otros, del mismo libro, como “Continuidad de los parques”, me demostraron que las paradojas no sólo funcionaban en los relatos de ciencia ficción que por entonces yo leía sin discriminar, al peso y con esa persistencia de mula que sólo tienes a los 14. Casi cada cuento de ese libro (lo leí unas diez veces el mismo verano), me fue abriendo ventanas para lo que ya quería hacer. Y al mismo tiempo me asustaban esas ventanas, porque me hacían pensar que nunca podría hacerlo tan bien. Hablando de ventanas, mi cuento inolvidable de ese volumen es “No se culpe a nadie”, el del tipo que se pone el jersey y siente que al salir las manos por las mangas serán las de un monstruo. (No cuento más por si alguien no lo ha leído) Todavía hoy, 34 años más tarde, cuando llega el invierno y me pongo un  jersey, siento durante unos segundos la misma inquietud: ¿Qué saldrá del otro lado?

Carlos Salem (Buenos Aires, 1959). Reside en España desde 1988.  Poemarios: “Te he pedido amablemente que te mueras“, “Foto Borrosa con mochila“, y “Poemas al otro lado de la barra“. Novelas: “Camino de ida” (Salto de página, 2007), Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón 2008 a la mejor primera novela policial,  Matar y guardar la ropa” (Salto de página, 2008). Ultima su próxima novela, “Pero sigo siendo el rey“.  Codirige el espacio cultural Bukowski club, en Madrid, y mantiene el blog El huevo izquierdo del talento



Proyecto: Mis cuentos
Agosto 31, 2008, 11:26 pm
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Una nueva temporada de Masacre en los Jardines, y ya un año de vida, y de puñales necesarios, y de crítica a su propio ritmo; también de fobias, de filias y, por qué no, odios transparentes, esencia de cualquier subjetividad analítica que se presuma seria. 

Hace tiempo, un buen amigo renegó en nuestra presencia de las hit list de cualquier artefacto cultural, por todo lo que tienen de competición, jugadas secretas, prebendas de aire siniestro y encumbramientos innecesarios. Miren, hay sol y aire tibio y lenguas que desean abrirse en todos los lugares de esta ciudad. Por eso, iniciamos septiembre con una propuesta lo suficientemente lúdica e interesante como para que estén ocupados bastante tiempo en sus bibliotecas o en su librería cuentística de confianza. Durante los dos próximos meses festonearemos este blog de goces personales, recomendaciones de lectores y autores sobre esas obras del género que han marcado un antes y un después en su sentir. Y por supuesto, si ustedes, que nos leen, se consideran competentes lectores de relatos, pueden participar enviando un comentario sobre esa joya de libro que jalona los tibios rincones de su corazón. Cuenten por qué les gusta. Hablen de ese momento en el que ese libro estaba a su lado para completar o reformular su sentido, su vida. Disfruten del recuerdo, de esa anécdota insustituible que tienen guardada y hágannos disfrutar a nosotros. Todo ello en cinco, diez, veinte líneas o lo que gusten, además de, si no les importa, una pequeña bioblibiografía para que conozcamos de dónde vienen.

Leamos cuentos. Seamos bichos raros en este margen aún sin conquistar. Disfrutemos.